miércoles, 26 de agosto de 2009

Budín de pan con chocolate


Esta es una receta clásica de la familia argentina. Aquí cuando nos queda pan de varios días, que se pone duro y ya nadie lo come, o la corteza del pan de sándwich, lo "reciclamos" (termino tan de moda) preparando este budín. También se lo puede hacer para fin de año cuando quedan restos de pan dulce, que al tener frutas y demás, quedan muy ricos. Vieron que todo el mundo lleva un pan dulce distinto y sumado a la cantidad de manjares que se suele preparar para las comilonas navideñas termina quedando comida para una semana.
Esta es otra forma de ponernos ecológicos y aprovechar eso que de otra manera desecharíamos. De no tener restos de pan se puede hacer con pan lactal también. El chocolate es optativo, yo lo hice para variar un poco del tradicional pero ustedes lo pueden hacer con lo que deseen: frutas abrillantadas, pepitas, nueces, o sólo, que también es una delicia y no podemos olvidar de mencionar lo económico que resulta.



Ingredientes

  • 400 g de miga de pan
  • 500 cc de leche tibia
  • 150 g de azúcar
  • 4 huevos
  • 1 cdta de ralladura de limón
  • 1 cdta de vainilla
  • 3 barritas de chocolate
  • 200 g de azúcar para el caramelo

Preparación

  1. Con los 200 g. de azúcar acaramelamos una budinera de unos 20 cm de diámetro. Reservamos.
  2. Cortamos bien chiquitas las migas de pan, le agregamos la leche, el azúcar y la ralladura, unimos bien.
  3. Aparte batimos los huevos y se lo agregamos a la preparación anterior. Por último saborizamos con la vainilla. También se le puede llegar a agregar una copita de algún licor.
  4. Una vez que unimos todo, lo colocamos en la budinera acaramelada.
  5. Allí introducimos el chocolate cortado en trocitos y tratamos de hundirlo para que queden dentro del budín.
  6. Ponemos en una fuente para horno a baño María y la llevamos a un horno medio durante 45 minutos. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.
  7. Cuando lo queremos desmoldar pasamos la budinera por la hornalla para despegar el caramelo. Una vez desmoldado podemos llevarlo a heladera. Se puede acompañar con crema chantilly o dulce de leche.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Prohibido respirar

Hace unos días escuché que habían prohibido tomar bebidas alcohólicas en la playa, bueno..., puedo llegar a entenderlo, pero hoy se cruzó mi límite, prohibido jugar a las palas en la playa. Me he puesto a trastear por Internet a ver si era verídico, o era alguna otra frase soltada para atraer teleespectadores, y he descubierto que el problema aún es peor, en algunas zonas está prohibido fumar, e incluso escuchar música. Es decir, no puedes pasear al perro, no puedes beber lo que te apetezca, no puedes jugar a lo que quieras, no puedes fumar, y no puedes escuchar música, ah!!, cierto, si puedes escucharla con cascos, en plan aislado total.

Desde hace un tiempo veo que la solución a todos los problemas es prohibir, y que yo sepa, del prohibir a regular va un paso bastante grande. Ya me fastidia que me prohiban no llevar el cinturón de seguridad, como si fuera tan tonto de no valorar mi vida, pero esto es pasarse.

He leído más, y en ningún lado he visto que prohiban nada de los barcos y yates que contaminan el mar, ni de los residuos que se vierten, pero fijo que algún día nos prohibirán usar bronceador porque ensucia el agua. Soy el primero que soy consciente de que el civismo no está impreso de la misma forma en todas las personas, y que no deberían pagar justos por pecadores, pero prohibir es como dar carpetazo al asunto, la salida fácil. ¿Dónde quedó lo de tratar de educar a la sociedad?, ¿dónde quedó el pensar que no somos monos y que tenemos sentido común?, ¿dónde quedó una ley que dicte unas distancias de juego, o unos baremos de bebida, o unos decibelios de sonido?, ¿dónde quedó todo eso?, en ningún sitio, porque la palabra prohibido lo anula todo, todo. Anula la capacidad del ser humano de aprender de los errores, anula el preocuparse por el prójimo, anula el respeto y anula el valorar las cosas, prohibir es como poner la valla un poco más alta para que el rebaño no se escape.

No soy de los que me gusta hablar de leyes, ni de política, más bien trato de vivir a mi manera jugando con la realidad, pero hechos como este claman a mi cielo, que ya está demasiado negro con cosas así. Señores dirigentes, no me traten por tonto, no se rían en mi cara, y no me hagan ver que sin ustedes soy un peligro público; señores dirigentes, esto era una democracia, y digo era, porque cada vez se parece más a una dictadura.

jueves, 13 de agosto de 2009


Todos los días tomo cuatro trenes entre ida y vuelta del trabajo. En horarios en los que sus pasajeros son mayoritariamente trabajadores, los vagones se convierten en reuniones improvisadas de miradas perdidas, de intenciones mudas y de conversaciones muertas antes del saludo. Periódicos gratuitos arrugados, libros con pegatinas de oferta y fotocopias de apuntes sin subrayar son habituales compañeros de viaje para no tener que fingir que se mira a un túnel, tan negro como sucio, al que nadie en su sano juicio miraría. Las escasas sonrisas de los viajeros, tan anheladas como buscadas, se contrarrestan con las cabezas bajas , incapaces de esconder la verdadera realidad. No se viaja en tren por gusto, el trenismo no es deporte olímpico, ni aparece en la guía Campsa como un lugar de ensueño; se viaja porque no queda otra y eso, se refleja en la cara de los deportistas. Los movimientos son lentos y pesados, los escasos comentarios, fingidos, y el silencio, solo interrumpido por los anuncios acústicos de próximas paradas y correspondencias, es de esos que no permiten disfrutarlo.
Móviles que no suenan por mucho que se miren, maletines que no contienen nada, bolsas de compras con objetos viejos de tanto mirarlos y reproductores de música que emiten canciones demasiadas veces repetidas, son los intentos, infructuosos, de evadirse del trayecto. No importa si el viaje es de ida o de vuelta, el suelo, que simula el granito con puntos rojos que sustituyen al feldespato, siempre es objeto de culto. Las conversaciones en los grupos obligados a formarse, se repiten día tras día, batallas de trabajo y anécdotas similares a las de un noticiero, contadas por sus locutores, sin esperar su turno, y sin atender a lo que su antecesor relataba. Mensajes subliminales de 'no molestar' se dibujan en los rostros de cada viajero, en los que los ojos, tratando de no ser vistos, inspeccionan y juzgan al resto de personas del vagón.

Así son los viajes en tren camino del trabajo en una ciudad como Madrid, día tras día las mismas caras, las mismas historias... y yo, uno más de sus actores.

sábado, 1 de agosto de 2009

ETA NO

ETA asesinó a dos guardias civiles en Mallorca con una bomba lapa adosada a los bajos de un todoterreno.

La banda terrorista logró su objetivo un día después de que fallase su intento de cometer una masacre en la casa cuartel de Burgos.

La explosión fue tan fuerte que trozos del todoterreno se esparcieron por decenas de metros y partes de sus cuerpos fueron retirados de las copas de los árboles.
En este caso el objetivo era claro, asesinar.

Desde la blogosfera pedimos que estos asesinos paren de hacer daño y que nos dejen en paz.

También quiero dejar clara mi condolencia a las familias de las víctimas que tanto deben estar sufriendo en estos momentos.

Sara